domingo, 29 de marzo de 2015

David_El juramento de los Horacios_Museo del Louvre. París

 




     Esta pintura de David es un canto al arte, a la vida y a la moralidad de la antigua Roma. La República romana está en guerra, y la disputa será dirimida por el combate a muerte entre tres hermanos romanos (los Horacios) y tres hermanos enemigos (los Curiáceos). David retrató el momento en que los Horacios juran ante el padre su lealtad al Estado y su disposición a morir por defenderlo. Pero la historia presenta un difícil dilema moral, pues uno de los Horacios está casado con una de las hermanas de los Curiáceos, y una hermana de los Horacios está prometida con uno de los Curiáceos. El sacrificio y la lealtad a la República prevalecerán sobre sentimientos y lazos familiares.
      
     David tenía 37 años cuando pintó su obra maestra, un tour de force técnico que recibió el parejo aplauso de público y crítica. Con este cuadro, David pretendió hacer propaganda; pero ni él mismo podía predecir hasta qué punto logró su objetivo. Cuando se pintó, a la monarquía francesa le quedaban sólo cuatro años de vida. En 1789, la Revolución Francesa, que David apoyaba, instauró un nuevo orden político: la República, inspirada por los ideales de libertad, igualdad y fraternidad. Heroica, imperiosa y de ejecución impecable, esta pintura encarna el nuevo sueño político a la par que el nuevo clasicismo. Por ironías del destino, Luis XVI, que encargó el cuadro, fue guillotinado en 1792.

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